La negligencia de las iglesias en compartir el evangelio

El mundo en el que vivimos cada vez está más contaminado de pecado y por ende cada vez más hay menos interés en temas espirituales a tal punto que algunos locales que antes eran de iglesias ahora las están vendiendo o usando para otro fin por el decaimiento que existe en las personas para asistir y escuchar el evangelio.

La iglesia ha sido negligente en su misión de evangelizar con el ejemplo ya que todo se quedó a nivel ritual, y costumbrismo por algunas razones que cito a continuación.

1- No somos lo que deberíamos ser.

Las personas prefieren que les prediquemos el evangelio con el ejemplo y no con palabras que se las lleva el viento. Es más fácil convencer a alguien con los hechos que con palabras. Muchas veces somos «loros» repitiendo las mismas palabras y no las mismas conductas del cristianismo. La gente no quiere religión, quiere algo real que le cambie la vida, quieren que les vaya bien, sentirse bien, verse bien, estar bien… y si los cristianos no tenemos eso…nadie quiere ser cristiano

2- Los cristianos nos hemos vueltos obsoletos.

Muchas veces ni siquiera actualizamos a una nueva versión de La Biblia que tenga palabras más comprensibles para nuestro lenguaje; las personas desean que se les hable en su contexto actual, con ejemplos actuales, con hechos reales y nada mejor que contar nuestra propia historia de conversión en lugar de citar la del apóstol Pablo…

3- Orar en lugar de aconsejar sabiamente.

Hay personas que oran hasta para decidir qué bolígrafo comprar… muchas de éstas personas no hacen uso de su capacidad para tomar decisiones y se escudan en la «oración» para quitar su responsabilidad y que «se haga lo que Dios quiera». El colmo, es que cuando se les pide consejo, el consejo es: «Ore al Señor» Eso lo hacemos todos y nadie pide consejo para que le digan lo que ya hace. Eso muestra la incapacidad de dar un buen consejo y que no se tiene sabiduría para hacerlo. Otra vez es escudarse para evitar compromisos… Ese evangelio no es tentador para las personas inconversas, quieren soluciones reales, claras, precisas, concisas y concretas. No que la oración sea mala, para nada ! todo lo contrario, es increiblemente excelente; pero debe hacerse oportunamente y no para ocultar nuestra responsabilidad y cubrir nuestra negligencia e incapacidad para actuar. Oremos y trabajemos ! Oremos y tomemos riesgos, decisiones y demás.

4- Orar en lugar de evangelizar con el ejemplo.

Muchas iglesias hacen MEGA jornadas de ayuno y oración por la paz… y la paz no viene…. No será que hay que hacer algo más. ?

Usemos la lógica y sentido común, si bien en cierto que se necesita oración, pero sumado a eso también se necesita ser una persona digna de imitar, que todos quieran ser como nosotros, que seamos ejemplos para conquistar las personas más allegadas a nosotros y podemos orar por los que están lejos y no podemos alcanzar. Pero a los que tenemos cerca, debemos compartir el evangelio siendo luz en medio de las tinieblas.

5- Pleitos sobre costumbrismos.

Que si las mujeres deben cubrirse la cabeza o no; que si oramos de pie, sentados o arrodillados; que si el versículo tal significa esto o lo otro, etc, etc. etc. Perdemos el tiempo en discusiones estériles cuando el mundo se vuelve más violento y las personas se pierden.

Satanás aprovecha y trabaja día y noche en su doctrina, mientras los cristianos perdemos el tiempo en pequeñeces, cuando lo realmente importante es rescatar personas del mal camino.

6- El léxico cristiano.

La gente no le gusta escuchar frases redundantes que denotan religión, frases que se usan en círculos religiosos como:

– «Aleluya» cada tres minutos
– «Amén» para todo en lugar de decir sí
– «Hermanito» en lugar de llamar las personas por su nombre.
y muchas otras tantas.

En general, si tenemos el deseo el cambiar el mundo, de que las personas conozcan al Señor y ser útiles en las manos del Señor, felicidades ! Ahora solo hay que cambiar el enfoque y adelante ! a conquistar el mundo para Cristo.

Oremos cuando sea necesario, aleluya cuando sea necesario, amén cuando sea necesario, y cada segundo imitar a Jesucristo con nuestras acciones, ésto último vale más que lo anterior. Hablemos del Señor y vivamos como Él vivió, caminemos como el anduvo. Seamos inteligentes para presentar el mensaje del evangelio no adulterado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *