Alguna vez has cuestionado a Dios ?

Alguna vez has sentido enojo contra Dios ? Le has pedido una «explicación» sobre el porqué permite situaciones adversas en tu vida ? ó peor aún, Cuántos le hemos «reclamado» al Creador del Universo ? El es soberano y tiene el control de todo el universo.

En nuestra vida no todo tiene sentido, y pareciera que la vida no la vemos del todo justa. Muchas circunstancias llegan a la vida de personas «buenas» a continuación algunas observaciones:

Conocer más a Dios

Dios no es el origen de nuestros males:

La raíz de nuestros males es el pecado, originalmente entró por Adán, pero también por nuestros antepasados y dejémonos de cuentos que tampoco somos unos santos… En nuestra vida simplemente cosechamos lo que merecemos.

Alguna veces estamos mal por nuestra propia culpa y luego nos enojamos con Dios. La Biblia dice:

«La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el Señor» (Proverbio 19:3)

Por ejemplo: Personas con cáncer por haber fumado, con cirrosis por haber bebido, hipertensión por exceso de peso, pobreza por falta de preparación o capacidad para generar ingresos, etc.

Dios es soberano:

Obviamente también existen otras situaciones en las que uno trata de ir de la mejor manera y sin embargo suceden situaciones que no esperábamos, recuerda que Dios sigue siendo soberano y no pierde el control de las cosas. Él no suele dar explicaciones de sus actos, recuerda que somo simples mortales y por muchos logros que tenga el ser humano, no deja de ser polvo en comparación con Dios.

Nosotros estamos en la tierra y Él está en los cielos. Es nuestro Padre y nos ama no entables discusión con Dios, puedes salir perdiendo…

No te enojes con Dios:

Parece absurdo lo anterior, pero muchas personas andan sin perdonar a Dios por algo que creen que Él hizo o permitió o pudo haber evitado. Dios es quien nos perdona, no nosotros a él. Pero si tienes rencor por algo que crees que Él dejó pasar en tu vida, examínate y pide perdón a Dios por no poderlo perdonar y «perdónalo». Deja ir con el tiempo esa carga y rencor en su contra.  Todo tendrá una explicación que a lo mejor nunca la sabremos.

Sobre todas las cosas, recuerda que El Señor te ama, es tu padre, quiere consolarte. Deja atrás el rencor y la ira, pídele perdón, estar a cuentas con Él es lo más importante. Invoca su perdón y sigue con fé esperando el día de la redención.

Portalcristiano.org

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