La inspiración de Las Escrituras

Teorias sobre la inspiración de las Escrituras

La conjugación de las evidencias de las evidencias internas y externas que hemos mencionado prueban que la Biblia es la Palabra de Dios. Sin embargo, sigue pendiente de resolución el explicar cómo un libro que fue escrito por hombres pueda ser la Palabra de Dios. Esta cuestión es la que aclara el concepto de la inspiración de las Escrituras. Para definir adecuadamente ese concepto vamos a refutar, primeramente, teorías erróneas que tratan de explicar el fenómeno de la inspiración.

TEORIA DEL DICTADO.

Es aquella que trata de explicar la inspiración de la Biblia en el sentido de que los hombres que la escribieron actuaron únicamente como secretarios que copiaban lo que Dios les dictaba. Esta concepción tan simple no hace justicia al fenómeno de que los diferentes hombres que Dios usó para escribir la Biblia dejaron estampado su propio estilo en cada uno de sus libros; cosa que no debería haber ocurrido si en realidad actuaron solamente como secretarios. Por otro lado, los hombres que escribieron la Biblia expresaron muchas veces sus pesares, sus temores, sus alegrías, sus expectativas y sus deseos personales; cosas todas ellas que van más allá de la simple funsión de copista. Este fenómeno se convierte en un poderoso argumento que descalifica la teoría del dictado.

TEORIA DEL CONCEPTO

Es aquella que afirma que Dios únicamente inspiró los conceptos principales y, luego, éstos fueron redactados por los escritores usando palabras de su elección. Esta teoría no hace justicia a la infabilidad de las Escrituras, pues, si los hombres sólo recibieron inspiración de los conceptos, muy bien podrían haber introducido errores cuando expresaron esos conceptos.

TEORIA PARCIAL

Establece que la Biblia es inspirada solamente en algunas de sus partes no así en otras. Hasta el presente, ninguno de los defensores de esta teoría ha logrado definir criterios adecuados para determinar queé partes son inspiradas y qué otras no. Tal parece que la conveniencia y los intereses personales son los elementos determinantes a la hora de trtar de definir esta importante cuestión. COmo resultado de ello no existen dos postulantes de esta teoría que estén de acuerdo en qué partes de la Biblia es inspirada; situación sospechosa que le resta toda credibilidad a semejante proposición.

DEFINICIÓN DE LA INSPIRACIÓN.

La verdadera inspiración de la Biblia se definie como una verdad que Dios ha impartido directamente a sus autores y que, sin destruir ni anular su propia indiidualidad, su estilo literario o intereses personales, les guió por el Espiritu Santo de manera tal que lo que escribieron es la expresión de su completo e intemo pensamiento.
Dios utilizó no solamente las mnaos de los hombres que escribieron la Biblia, sino tamibén sus ideas, culturas, temores, anhelos, etc.; pero, de manera tal que lo que finalmente escribieron fue exactamente lo que Dios quería que se registrara. Existe, pues, en la confección de las Escrituras un aspecto divino y otro humano.

La inspiración de la Biblia es verbal, plenaria e inerrable.

Lee nuestro artículo: Promesas para el que lee la Biblia y la pone en práctica

VERBAL:

Por cuanto Dios inspiró no solamente los conceptos sino las palabras exactas que debían ser utilizadas. Jesús abogó muchas veces con respecto a palabras aisladas de las Escrituras
(Jn. 10:34-35) y hasta por los signos de puntuación (Mt. 5:18).

PLENARIA:

Por cuanto la inspiración de las Escrituras se extiende por igual a todas y cada una de sus partes (2 Ti. 3:16)

INERRABLE:

Por cuanto no contiene ningún error. Siendo la Biblia la plena expresión de la voluntad divina verbal y plenaria, ella debe ser infalible por cuanto expresa el pensamiento de Dios perfecto.

Las palabras exactas que Dios inspiró a los hombres que escribieron la Biblia son aquellas que pertenecen a los idiomas en que ella fue redactada: Hebreo y Arameo para el Antiguo Testamento y Griego para el Nueo Testamento. Sin embargo, la Biblia ha sido traducida al Español y contamos con ersiones fieles que podemos recibir confiadamente como la Palabra de Dios. Una de las traducciones más confiables y de más amplia difusión es la conocida como Reina-Valera Revisada, por lo que resulta doblemente ventajoso familiarizarse con ella.
La Biblia, como palabra de Dios, debe ser la norma suprema de doctrina y conducta para todo cristiano y todos los demás elementos de doctrina deben ser recibidos únicamente bajo la condición de que se ajusten a sus afirmaciones.

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