Amor agape de Dios

El mandamiento número once: El amor

En la ley de Moisés se hablan de los “10 mandamientos”, pero Jesucristo nos dió uno nuevo; el número once: El amor.

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34)

El mandamiento número once, es la “ley del amor“, si no obedecemos ese mandamiento, no obedecemos ninguno de los otros.

Este es el mandamiento menos practicado y por lo tanto el más quebrantado e ignorado.

El amor del que Jesucristo habló no tiene intenciones de ser homicida, ladrón, corrupto, etc. El amor de Jesús no le hace mal a nadie. Si amamos a nuestro prójimo no desearemos robarle, quitarle su esposa o esposo, mentirle, matarlo, etc. El no tener el amor de Dios, nos lleva a pecar contra nuestro prójimo, el amarlo, nos lleva a agradar a nuestro creador.

El NO tener amor nos lleva a incumplir los mandamientos de Dios. El tener amor nos habilita para no desearle mal a nadie y por lo tanto no hacer daño.

El mundo está como está por falta de amor, pero el colmo de males es que la iglesia tampoco tiene suficiente amor para compartir.

La ley de Moisés no hay nadie que la cumpla, pero si amamos a nuestros semejantes no tendremos intenciones de hacerle mal a nadie. Con eso no se cumple la ley de Moisés, (porque nadie puede cumplirla) pero sí es el resumen perfecto. El amor.

El amor de Jesucristo va mas allá de la cortesía, la amabilidad, el beso la adulación o ser amigable.

El verdadero amor corrige, no comparte lo malo, disciplina, Dios es la misma esencia del amor y si nos toma por hijos nos disciplina.  “Fieles son las heridas del que ama; pero inoportunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6)

TODO lo que hago y digo debe estar regido por la ley del amor, los iracundos y provocadores, no aman al otro, se aman a si mismos, no conocen la compasión ni la empatía.

El amor del que hablaba Jesús, era “amor ágape“, no únicamente los besitos, abrazos, palmaditas y palabras amables de elogio, es el amor que te cuida, se interesa, te protege, le importas, te considera, te respeta, (aunque todavía seas flaco o débil en la fé)…nunca te hará tropezar, si te hace tropezar, tu nunca estuviste dentro de sus intereses.

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardaréis MIS mandamientos permaneceréis en mi amor…” (Juan 13:34…15:9-10)

La única manera de cambiar el mundo, es mostrar un poco del amor de Dios en nosotros a todo el absoluto mundo.

Que tus hijos sienta más amor de tu parte, que tus padres sientan tu amor, que tu conyuge sienta tu amor, que conocidos y desconocidos sientan tu amor. Un amor noble, desinteresado, fiel, sencillo.

Amémos a diestra y siniestra, pero antes amémonos nosotros mismo y sobre todo amémos a Dios.

Si alguien NO tiene a Cristo en su corazón, tal persona NO puede sentir el amor de Dios para compartirlo.

El primer paso es venir a los pies del Salvador y cambiar de una vez por todas para bien.

No se trata de andar pensando si cumplimos o no los diez mandamientos, nadie los puede cumplir. Se trata de obtener la salvación por gracia a través de Cristo Jesús y AMAR. Si amamos, estamos completos !!

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