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Los genuinos pastores están en peligro de extinción

Como hoy todo es “moderno” no es de extrañar que el genuino llamado de Dios a hombres para ser ministros del evangelio haya sido sustituido por títulos, auto-nombramientos, excelentes oradores, motivadores y conferencistas; olvidando la esencia del llamado de Dios.

El Pastor es uno de los ministerios más honrosos en la obra del Señor, cuando se tiene el llamado y se tiene también la vocación.

Además de ser llamado y ordenado Pastor, se debe buscar el don de Pastor. (y este es dado de arriba, no se obtiene por la credencial o el instituto) Esto que pareciera una redundancia, la realidad es, que muchos Pastores ordenados no poseen el “don de Pastor”, como muchos evangelistas ordenados, no poseen el “don de evangelista”, o muchos actuando de “Maestros”, que no tienen ese don.

“Y el mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:11)

Mal interpretado hasta el cansancio, han querido imponer, que estos cinco dones son cinco ministerios ordenados (de allí los apóstoles y profetas modernos) no son ministerios ordenados, son cinco dones, solo basta tomar el texto en su contexto:

“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio DONES a los hombres” (Efesios 4:8)

Además que si fueran ministerios ordenados ¿Quien ordenaría hoy un “Apóstol”? ya que quien ordenaba este ministerio era Jesús mismo.

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Entre los cinco dones aparece el de maestro, y nunca hemos visto que se ordenara un maestro, es uno de los dones, como el de Apóstol o el de profeta que pueden aparecer juntos o separados en los hombres de Dios, un Pastor ordenado puede o no tener el “don de pastor”, o el “don de maestro” (hay Pastores que son maestros y otros que no), puede tener también cualquiera de los otros dones, como el de Evangelista, hay Pastores ordenados, que también tienen el don de evangelista o el don de “apóstol” Esteban y Felipe, fueron dos de los primeros Diáconos ordenados por la Iglesia, en quienes operaba el don de evangelista, luego la Escritura nos revela que Felipe fue reconocido como tal (ordenado), Esteban no alcanzó, por convertirse en un mártir.

Estos cinco dones son otorgados a la Iglesia local y a la Iglesia universal, una Iglesia que tenga en operación estos cinco dones es una Iglesia completa, y no como se cree que los dones son los que describe Pablo, en la primera carta a los Corintios, capítulo 12, esos nueve mencionados, no son dones otorgados, nadie puede manejarlos a voluntad, o decidir cuando debe actuar cualquiera de ellos, sea el “don de sanidad”, o “el de lenguas”, el “discernimiento” o la “palabra de sabiduría”, (aparecen cuando Dios quiere y en quien Dios quiere)…son MANIFESTACIONES del Espíritu Santo a través de la Iglesia:

“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7)

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como el quiere” (verso 11)

Un Pastor ordenado que posea el “don de Pastor”, es una bendición para la Iglesia, muchos llamados “Pastores”, son conferencistas, conductores, animadores, buenos predicadores, y hasta algunos, buenos artistas, etc.

El Pastor con el “don de Pastor”, tiene “olor a oveja”, vive entre el rebaño, camina con el rebaño, busca y carga en los hombros a la perniquebrada, alimenta a la débil, socorre a la enferma, defiende sus ovejas, las conoce a cada una, sabe donde están, (sabe donde vive, de que vive, como se compone su familia, cuales son sus necesidades), es muy diferente al “asalariado” (aquel a quien no le importan las ovejas)

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“Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le IMPORTAN LAS OVEJAS” (Juan 10:13) (ver cap.10:1-21)

Un pastor oriental (del que se toma la figura) olía a ovejas, porque el vivía junto al rebaño, caminaba, comía, dormía, el era parte del mismo rebaño.

Un “pastor” que no está, cuando te enfermas o te quedas sin empleo, cuando entierras un ser querido, o se te enferma un hijo, que no se interesa cuando por dos meses no concurriste a las reuniones, que perseveras hace seis meses y no conoce tu nombre o como se compone tu familia, o no sabe donde vives, puede ser Pastor egresado del mejor instituto, puede ser famoso y reconocido, con títulos universitarios, pero la verdad no tiene “el don de Pastor” y aquel que no es pastor (Jesús lo dijo) es asalariado.

Si deseas servirle a Dios con EXCELENCIA, busca sus dones y nunca jamás te olvides de las ovejas.

De lo contrario, simplemente eres un asalariado.

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